martes, 18 de enero de 2011

CABREADA

Soy una estúpida, escribo lo que siento en el momento, si tengo que escribir otra vez un texto es como si estuviese sucia, ya no soy del todo yo,  sé que es una tontería pero para mí, esa " tontería" es importante.
Me ayuda a expulsar los demonios que de vez en cuando me poseen para así seguir funcionando el resto del día, vamos, como una terapia gratuita. Soy tan idiota que cuando estaba enfrascada en una historia el ordenador me avisó de que se estaba acabando la batería, concentrada en lo que estaba redactando no quise mover el culo de la silla para coger el cargador, resultado.
Este se apagó de golpe y como no me había preocupado de si se estaba guardando la información se borró prácticamente todo.
Monumental cabreo. La historia es una chorrada más de las de siempre, pero el sentimiento que tengo cuando redacto cada una  de ellas es único e irrepetible .
Ese es el motivo por el que escribo; por la sensación de bienestar que me provoca y porque cuando meses más tarde la releo me encuentro con un trozo de mi misma y eso en este mundo desquiciado me sienta como a un creyente confesarse, salgo renovada al reconocerme en lo bueno y en lo malo en la salud y la enfermedad, y así hasta llegar a que la muerte separe mi parte pensante de mi parte emocional.
Necesito estos momentos, no me importa perder la historia, no es nada del otro mundo, lo que me importa es perder el sentimiento.
Hayyy,  ¡qué bien! ya se me pasó el cabreo.
Lo que digo, una terapia.

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