viernes, 25 de marzo de 2011

OTRAS FORMAS DE AMOR

Lo hicieron en la sala, encima de la mesa, en el sofá, en una silla, se revolcaron en el frío suelo de baldosas... lo hicieron con las ventanas abiertas de par en par y poco les falto para hacerlo en el balcón.
No es que lo hubieran pensado o planeado, sólo querían pasar un minuto para recoger la cámara y de repente se estaban arrancando la ropa.
Fue como si todo el fuego almacenado se disparase en un segundo, no había ni rastro de sentimiento, no tenía nada que ver con la razón, era lujuria, calentura y un deseo que no se calmaba con nada, llegaban al orgasmo una y otra vez, no podían parar, se mordían se arañaban incluso se golpeaban mutuamente, el sexo más salvaje que habían tenido nunca y también el mejor.
Pasaron horas sin descanso, era como una droga, ni siquiera articulaban palabras solo se oían gemidos, gritos, sonidos guturales propios de animales.
Fuera se había hecho de noche, entraba el viento frío y el olor a mar por la ventana, llamaron por teléfono, ella contestó.
-Tenemos que irnos.
Se vistieron, no dejaron de mirarse, cerraron la casa y recogieron la cámara, la llevó a su casa y la dejó en la puerta con un hasta luego.
Al día siguiente a las diez de la mañana estaban en el banco y pasaron el mes trabajando hombro con hombro.
En ningún momento hablaron del tema, no hubo una caricia, ni una mirada de complicidad, era como si no hubiese pasado nada, estaban a gusto.
Las noches que podían escaparse follaban como locos y salían desnudos al balcón a aullarle a la luna.

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